sábado, 27 de febrero de 2010

Colombia dicta cátedra al continente: prevalecen las normas; viven las instituciones

Como se imaginarán los lectores, hoy tengo muchas, muchas cosas que decir, después de que la Corte Constitucional acabara definitivamente con la incertidumbre que veníamos padeciendo:

* El mayor aplauso lo merece la Corte Constitucional: no sólo por el acertado sentido del fallo, sino por la manera sobria, diestra, razonada, serena y soberana como lo adoptó y lo anunció.

* También merece un aplauso el presidente Uribe, pues, rodeado como está por personas que menosprecian las instituciones, y que consideran que la presunta voluntad mayoritaria de mantenerlo a él en el poder es superior a cualquier norma, mostró un gran talante republicano al aceptar de inmediato y sin salvedades el dictamen de la Corte. Sentó además cátedra sobre cómo la voluntad popular tiene límite en las normas.

* Aplauso adicional para el magistrado Mauricio González Cuervo, Presidente de la Corte Constitucional. Pese a que su propio voto había sido contrario al sentido final del fallo, en tanto Presidente de la Corte presentó la decisión con insuperable firmeza, e incluso resaltó el hecho de que ésta fue producto de la Corte como cuerpo y no de tal o cual magistrado. Cosa que habíamos olvidado los colombianos, gracias a varios ex magistrados que, para hacer campaña política, o para lucirse en ciertos ambientes, se la pasan reclamando la paternidad de ciertas sentencias de la Corte.

* La Corte acogió todos los cargos que, en su ponencia, presentó el magistrado Humberto Sierra, y añadió uno nuevo: el de la imposibilidad de “sustituir” la Constitución por vía de referendo —aunque no estoy de acuerdo con la doctrina que fundamenta este último cargo, no es este el momento de discutir sobre eso. Y además su votación fue de 7 en contra y 2 a favor. Tan categórico fallo, casi inmisericorde, será históricamente saludable para Colombia, pues no quedará duda sobre la inexequibilidad del referendo, ni podrá nadie decir que por el capricho de un magistrado se frustró la voluntad popular.

* Mil aplausos por el énfasis en las formas. La Corte dicta cátedra para el país, para nuestro presente y nuestro futuro: las formas jurídicas no son caprichos, no son molestas invenciones de abogados que obstaculizan el rumbo de las cosas. Las formas jurídicas son las garantías de la libertad, de los derechos y de la democracia. Sea esto también lección para los constitucionalistas favorables al activismo, quienes durante casi dos décadas han promovido más que nadie el desprecio por las formas.

* No puedo dejar de reseñar la manera enfática como el comunicado de la Corte condena las maniobras que se utilizaron para la promoción y la financiación del referendo. Golpe necesario y contundente a las pretensiones plutocráticas de ciertos contratistas del Estado.

En resumen —parafraseo al Pericles que cita Tucídides— creo que hoy Colombia es un ejemplo para América Latina. Colombia ha dado una lección de madurez y de sobriedad a este continente. La Corte Constitucional y el presidente Uribe dan cátedra de democracia a todos esos fanáticos y corruptos que desprecian las instituciones y luchan por perpetuarse en el poder. La tierra de Francisco de Paula Santander sienta un paradigma para este continente de los Chávez, los Ortega y los Kirchner. Es el espíritu de Santander el que hoy vive en Colombia; es el espíritu de los letrados que, en los albores de nuestra independencia, rechazaron las pretensiones caprichosas de los caudillos militares. Me siento feliz, me siento orgulloso, y no cesaré de reconocer lo que es debido a la Corte, a sus magistrados, y al Sr. Presidente.

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en la mayoría de los argumentos, sin embargo no me parece conveniente traer a colación el enfrentamiento entre Santander y Bolivar para ilustrar la situación actual de America del Sur. Creo que se corre el riesgo de ser injustos atribuyendo a uno y a otro intenciones políticas que aún hoy son objeto de debate, además se presta para que algunas personas tomen partido en caliente mediante sentimientalismos patrios.

    Por lo demás, estoy de acuerdo en que la decisión de la corte es una muestra de madurez política.

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  2. Comparto todo lo dicho y veo que coincidimos en lo inconveniente de la tesis de la sustitución.

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  3. Estoy de acuerdo con tus comentarios. Sólo hay un punto, sin duda menor, pero no por ello insignificante. No comparto la idea de que el error cometido en la redacción del texto no podía ser corregido por los parlamentarios. Era evidente que los firmantes (yo no lo hice)lo hacían buscando la releección inmediata. Por un error de esos no puede cambiarse el sentido de la voluntad popular, y corregirlo no es cambiar els entido del referendo. Pero me alegro que la el referendo haya sido negado. Es, como dices, una lección de democracia para América Latina.

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