sábado, 6 de febrero de 2010

Luis Fernando Santos explica las razones para decidir el cierre de Cambio. Me hago algunas preguntas.

En entrevista publicada hoy en Portafolio, Luis Fernando Santos, presidente de la Casa Editorial El Tiempo (CEET), explica los motivos que llevaron a su empresa a decidir el cierre de la revista Cambio.* En mi humilde concepto, sus explicaciones dan lugar a varias preguntas.

Dice el ejecutivo, en varias partes de su entrevista, que el negocio de las revistas atraviesa por una crisis mundial. De ser esta una razón tan importante, puede uno entonces preguntarse por qué la CEET decide dejar con vida otras tantas revistas, algunas de las cuales —de acuerdo con comentarios que se oyen— producen grandes pérdidas, mucho peores que los resultados financieros que arrojaba la revista Cambio (la cual, han dicho sus directivos salientes, arrojó algunas ganancias el año pasado). Dice Luis Fernando Santos que es frecuente escuchar hoy en el mundo anuncios de cierre de revistas. Precisemos: no es sólo de revistas que se oye anunciar cierres hoy por hoy: es, sobre todo, de periódicos, de los grandes periódicos tradicionales del mundo, cuya crisis es sumamente profunda. Si la razón principal, entonces, es la crisis mundial de los medios impresos —hecho que es evidente e innegable—, valdría preguntar por qué, en este caso, las decisiones afectaron sólo a una de las varias publicaciones impresas que tiene la CEET. Santos invoca las noticias negativas que se oyen acerca de publicaciones como Newsweek y Business Week. Yo oigo hablar todos los días —y mucho más— de la crisis del New York Times, del Boston Globe, del Chicago Tribune y de muchos otros similares. Siendo la CEET consistente con su proceder, ¿pensará entonces también cerrar sus periódicos?

Dice también Santos que la anunciada “transformación” de Cambio se debe a que querían tener una revista “más de nicho”. Si lo que quieren es nicho, no debió entonces haberles importado el problema de la baja circulación de Cambio, al cual Santos acude también como una de las razones para el cierre; al fin y al cabo, la expresión “nicho” refiere por definición a un segmento limitado del mercado, por tanto una estrategia de nicho no es incompatible con cifras de circulación que no sean muy altas. Es más: en mi concepto, la revista Cambio estaba precisamente en proceso de convertirse en un producto de nicho, pues si bien no alcanzaba una cobertura de mercado tan grande como la de Semana —su principal competidor—, se había enfocado en sectores más limitados y más definidos, en particular el sector de personas con un nivel educativo medio o alto, y un interés profesional directo por los temas de política, economía, y asuntos internacionales. Es cierto que, entre el público más general, Cambio no tenía mucha penetración, pero sí la tenía —y estaba creciendo— entre periodistas, líderes de opinión, políticos, académicos, y empresarios de alto nivel. Lo había logrado con sus informes investigativos, como los de Agro Ingreso Seguro, ese programa cuyas aberraciones el país ignoraría si la revista no las hubiese descubierto. Y lo había logrado con su decisión de incluir artículos de expertos, como Mauricio Reina, León Valencia, Camilo González, y en menor medida quien escribe. Ahí estaban formando un nicho. Ahí podía haber tenido la CEET el nicho que quería.

Ahora bien: me declaro en total confusión acerca del perfil que tendrá la nueva Cambio. El único dato concreto que conocemos es que su periodicidad será mensual. Sobre su contenido, se dijo inicialmente que estaría concentrado en temas como entretenimiento y viajes. Pero Santos, en la citada entrevista, describe un perfil que en nada difiere de la Cambio de hoy: ¿no contradice eso último, al menos de modo implícito, las motivaciones de la decisión?

En fin, en mi opinión, las explicaciones de la CEET dan lugar a más confusión. Repito que yo no sostengo la tesis según la cual esta fue una decisión política, motivada por una presunta intención de no molestar al gobierno con informes de investigación incómodos. Pero la verdad es que es esta la tesis que hoy muchas personas han llegado a creer. Y explicaciones como las dadas por Santos en la entrevista sólo servirán para que esa idea se generalice, por la confusión que ellas transmiten. Y me limito entonces a repetir lo que había dicho antes: dando crédito a la empresa en su alegato de razones para cerrar a Cambio, lo que lamento es que esos sean los criterios que dirigen hoy las cumbres del periodismo colombiano. Lamento la evaporación del sentido público del periodismo.

*La entrevista puede consultarse aqui.

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