martes, 9 de febrero de 2010

Las denuncias sobre la campaña de Andrés Felipe Arias, y el previsible destino de AIS

Las denuncias de Daniel Coronell acerca de cómo se ha financiado y cómo se maneja la campaña de Andrés Felipe Arias merecen toda la atención, y por tanto hay que celebrar que se inicien todas las investigaciones de mérito. Si dichas investigaciones prueban la ocurrencia de los sucesos denunciados, no sólo se probaría que la campaña de Arias ha sido financiada y manejada de modo ilegal e irregular. Se confirmaría, también, que los programas gubernamentales de apoyo directo a productores, como Agro Ingreso Seguro (AIS), tienen por naturaleza un riesgo elevadísimo de ser convertidos en herramienta de promoción política.

Le queda al país una duda: cuando se concibió el AIS, ¿se tenía ya en mente utilizar sus recursos del modo como parece que se han usado, según las denuncias? La respuesta no la conocemos, pero hay un hecho en la historia de AIS que constituye un indicio serio de que pudo haber sido así: con bombos y platillos, AIS se anunció como la respuesta del Estado para los problemas que pudieran tener los productores agrarios con la entrada en vigencia del TLC. El TLC no se ha ratificado, no ha entrado en vigencia, pero sí se puso en marcha AIS, y durante dos años ha entregado sus dádivas, algunas de ellas a terratenientes opulentos; otras a directoras de periódicos con fincas de recreo, quienes luego, desde sus editoriales, lanzan vivas al gobierno y al ex ministro Arias.

En muchas partes del mundo ha ocurrido lo mismo: los planes de ayuda directa del Estado se corrompen con enorme facilidad. Y aun así, con ingenuidad las sociedades los aclaman cuando se anuncian, y los registran como supuesto testimonio de la voluntad “social” de los gobernantes.

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