jueves, 27 de mayo de 2010

Mockus y los impuestos

Lamentable constatarlo, pero en el debate de CityTV emergió de nuevo la que considero la más grave debilidad de Mockus, la cual yo había creído superada después de su entrevista con Yamid Amat (El Tiempo, mayo 23): su muy superficial dominio de los temas de gobierno y de administración pública, y su costumbre de cubrir esa deficiencia con el recurso a principios y a planteamientos morales. No desconozco la importancia de estos elementos, pero ellos son insuficientes para iluminar decisiones concretas de gobierno.

Tómese como ejemplo su exposición sobre los impuestos, donde defendió su idea de subirlos, en resumen, porque el país necesita más ingresos. En sus razonamientos, Mockus omitió considerar una distinción elemental y crucial: omitió distinguir entre recaudos tributarios y tasas impositivas. Si se ha establecido que se necesitan más ingresos, tal cosa no necesariamente ha de resolverse mediante el aumento de las tasas impositivas: habría que examinar, en primer lugar, si los recaudos efectivos pueden aumentarse sin subir los impuestos; ya sea mediante la reforma del sistema, mediante su racionalización, mediante unificación de tarifas, simplificación de procedimientos de pago, y en particular, mediante eliminación de exenciones. Al no haber dado importancia a este último caso —el de las exenciones— Mockus demostró que ni siquiera está enterado de los debates económicos recientes de nuestro país. Recurriendo entonces a los principios y a la filosofía, y evidentemente inspirado en el excelente libro de Sunstein y Holmes El costo de los derechos, se apresuró a decir que es necesario subir los impuestos. Un análisis más sereno, pero sobre todo más auxiliado por elementos concretos y prácticos de nuestra situación, le habría permitido dar una aplicación seria a las conclusiones de Sunstein y Holmes.

Cabría decir, además, que cuando un país tiene un problema fiscal es necesaria otra consideración práctica, ausente también en el discurso de Mockus: abordar el problema en el lado del gasto, es decir, racionalizar los egresos, eliminar los gastos innecesarios, identificar prioridades, y hacer valer esa identificación.

En fin, esto no hace más que dificultar la decisión que al parecer tendremos que tomar en la segunda vuelta. Veremos a un candidato que es honesto e íntegro, y que tiene buena visión de largo plazo, pero afectado por una reiterada incapacidad de referirse en concreto a los temas de la administración pública, y de una fatal costumbre de abordar los asuntos de gobierno como si todos ellos fueran cuestiones morales. Y se enfrentará a un candidato inteligente, preparado y muy conocedor de los asuntos públicos, quien acarrea sin embargo a sus espaldas a lo peor de la clase política nacional, a los ideólogos de la extrema derecha y a los contratistas del Estado. Y no se hagan ilusiones: tanto los contratistas como los políticos cobrarán su apoyo, y Santos se verá obligado a pagarlo.

4 comentarios:

  1. De los bandidos, libranos señor, pero de los incompetentes, por favor, amparanos señor!!!Andres entiendo tu molestia de lo que viene con Santos, esa clase política nacional miope y corrupta, los ideólogos de la extrema derecha legitimando las mas absurdas atrocidades, al igual que el nuevo modelo de "exito empresarial":los contratistas del Estado. Pero para mi en temas de administracion publica son imperdonables la improvisacion y la incompetencia.

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  2. 8. Impulsaremos una reforma tributaria estructural que ordene los impuestos nacionales y regionales, aumente el recaudo, recupere la eficiencia, asegure la equidad, promueva la formalidad empresarial y laboral y frene la evasión. Simplificará el régimen tarifario del IVA y el impuesto a la renta, y eliminaremos exenciones tributarias regresivas. La permanencia del impuesto a las transacciones financieras será revisada. Se revisarán también los impuestos que corresponden a municipios y departamentos, introduciendo incentivos para aumentar el recaudo y mejorar su asignación.

    fuente: http://www.partidoverde.org.co/PropuestadeGobierno.aspx

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  3. Kamian, pues parece ser entonces que Mockus ni siquiera se ha leído con seriedad su propia propuesta de gobierno.

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  4. Me parece a mí que la mayor ventaja de Mockus es que si usted le dice esto (lo de los impuestos) a él, él se pone las pilas y lo analiza; y si tiene razón, lo considera para hacer mejoras a lo que él mismo ha propuesto. Tolerancia y pocos (no digo ninguno, porque sería meterme en camisa de once varas) intereses de terceros es lo que yo veo en las propuestas de Mockus.
    También me encanta lo de recurrir a la filosofçia, porque demuestra que detrás del plan hay un sustrato idelógico que le da cohesión y forma.

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