lunes, 25 de abril de 2011

Al amanecer del lunes: el caso Matamoros

PREGUNTA: Antes de entrar en materia, una pregunta. Según informa El Tiempo, el guerrillero Joaquín Pérez, “embajador” de las FARC capturado en Venezuela, se había puesto en marcha pues Iván Márquez le había enviado un mensaje donde le decía que necesitaba reunirse con él. Y se fue para Venezuela. Con eso queda planteada mi duda…

SALIDA DEL GENERAL MATAMOROS I: No debe dudarse ni por un instante de que el Gobierno hizo bien con el llamamiento a calificar servicios del general Gustavo Matamoros. Incluso si hubiera algo de verdad y de razón en las declaraciones que aparentemente ofrecía de manera usual este oficial, es inaceptable la conducta deliberante que había venido asumiendo, muy cercana ya a la insubordinación. No está mal que un oficial asuma una posición crítica acerca de la estrategia de guerra planteada por sus superiores; no está mal que en un oficial se despierten inquietudes sobre aspectos administrativos de las fuerzas; pero es totalmente indebido que esas instancias de inconformidad den lugar a una actitud de disociación: la unidad de propósitos de las fuerzas militares, manifestada en el objetivo único de cumplir con su función constitucional, no debe admitir ni tolerar ninguna tentativa de desarreglo. Y ninguna fuerza armada puede funcionar si no se hace categórico el deber de respeto, obediencia y sumisión a las órdenes de los superiores. Yo considero, por ejemplo, que por razones prácticas es conveniente que la comandancia general de las fuerzas militares esté ocupada por un oficial del Ejército; al parecer lo mismo creía el saliente general. Como ciudadano, sin embargo, encuentro inadmisible que tal inconformidad se usara como base o como pretexto para romper la unidad de las fuerzas militares, y para perturbar su indispensable trabajo de equipo.

SALIDA DEL GENERAL MATAMOROS II: Dicho todo lo anterior, y habiendo de esta manera respaldado la decisión del gobierno, no está de más reiterar una advertencia ya antes escrita en estas líneas, y la cual viene a ser subrayada por el acontecimiento que estamos comentando. La advertencia es que todo parece indicar que hay una pérdida de liderazgo gubernamental en materia de políticas de defensa y seguridad. Son muchas las razones de hecho que han venido a fundamentar esta inquietud, y ella se verá ahora reforzada con el incidente del general Matamoros. Esto porque, sin dudar del carácter indebido de la conducta que éste venía presentando, ella es indicativa de un creciente malestar en las fuerzas militares, y de una pérdida del sentido de equipo y de unidad. Esto solo puede suceder cuando hay ausencia de liderazgo. La salida del general Matamoros es una buena decisión, pero será insuficiente si no se le acompaña de un cambio de actitud, y de un cambio de mentalidad: el conflicto armado en Colombia está lejos de terminarse, y por el contrario viene asumiendo características que le hacen cada vez más difícil. Hacerse conscientes de estas realidades, y asumir la tarea de enfrentarlas, son los elementos de ese cambio de actitud que deberá venir. Y que deberá empezar en la Presidencia de la República.

PROYECTO DE LEY CONTRA EL ABORTO: Rechazo por hipócritas, por retrógrados y por inhumanos los proyectos de ley que el senador José Darío Salazar ha anunciado que presentará, con los cuales pretende extender la penalización del aborto incluso a los casos de violación, malformación y peligro para la madre. Dejaré de lado por ahora el derroche de ignorancia en que complacido parece incurrir el senador, para concentrarme en lo que más me origina indignación: la hipocresía de una Iglesia católica que se autocalifica como defensora de la vida, pero que sólo exhibe esta actitud combativa cuando la cuestión tiene que ver con la conducta sexual. Lejos de ser coherente con ese compromiso con la vida del cual tanto presume, la Iglesia católica ha sido indiferente a la mayor parte de violaciones auténticas de la vida, o ante ellas se limita a emitir declaraciones trilladas que no parecen más que una simple formalidad. Esto para no hablar de los atentados a la vida que ella misma ha bendecido y ejecutado. Sin embargo, ante un tema que tiene que ver con su mayor obsesión, que es el control de la vida sexual de las personas, se moviliza con todas sus energías: centenares de sermones, recolección de firmas, e incluso lobby político del más alto nivel. Distinta sería la suerte de la humanidad si la Iglesia hubiese sido tan diligente frente a las verdaderas amenazas contra la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario