jueves, 21 de junio de 2012

El gobierno Santos es responsable por esta Reforma a la Justicia

Le tengo un inmenso respeto profesional al Dr. Esguerra. Por eso me siento desconcertado cuando habla como si el gobierno hubiese sido tan solo un espectador de la reforma a la justicia, y hubiese presenciado algunas cosas que no le gustan, que le molestan o le dejan apenas un mal sabor. Esto no es más que un recurso para exculpar al gobierno por el adefesio que acaba de aprobar el Congreso: un Congreso controlado casi de manera unánime por la coalición del gobierno; un Congreso que en todo ha seguido de manera obediente las instrucciones del Ejecutivo; porque vive de él, porque vive de la burocracia y del presupuesto. Es inadmisible, es contrario a todo sentido, el decir que el gobierno fue impotente para frenar las aberraciones que se acaban de aprobar: tenía al menos la capacidad de hablar, de gritar, de protestar; en realidad podía hacer mucho más que esto: el Gobierno pudo haber instruido a la coalición para hundir esta reforma.

¿Qué ocurrió entonces? Sólo hay una explicación: el gobierno Santos quería esta reforma: ella no se aprueba con su disgusto, sino con su silencioso agrado. La quería, por su afán de congraciarse con quienes manejan el poder en la rama judicial, y por su afán de mantener felices a los congresistas. Además, Santos ha mostrado que su talante como gobernante es el de tratar de complacer a todos los sectores, no importa si con ello se conspira contra el interés general.

Queda claro que bajo el gobierno Santos será imposible cualquier reforma profunda, de las muchas que necesita Colombia. Dichas reformas obligarían a confrontar sectores poderosos que gozan de privilegios. En el caso de la reforma a la justicia no solo se mantuvieron esos privilegios sino que se aumentaron.

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