jueves, 3 de diciembre de 2015

Por qué creo que la OPEP no presionará el precio al alza

Curiosamente es en Viena, lejos de todos los centros de actividad petrolera, donde la OPEP tiene su sede y realiza sus reuniones (así lo decidieron luego de su creación, para evitar sensibilidades y rivalidades). Allí en Viena se reunirá mañana 4 de diciembre la organización, y en vista de lo que ha ocurrido en el último año, hay gran expectativa por sus decisiones, en particular, por la posible decisión de recortar sus cuotas de producción para hacer subir el precio.

Creo que no lo harán, aunque asumo un gran riesgo al tratar de pronosticar lo que decidirá una organización de esta naturaleza, donde uno de sus miembros (Arabia Saudita), tiene un poder ostensiblemente mayor que el de cualquier otro miembro, ya que su producción es de lejos superior. Así, la decisión de la OPEP no obedecerá a factores fácilmente predecibles, sino a decisiones tomadas en salones cerrados, en los palacios del Medio Oriente. Tratando sin embargo de entender la lógica que habría tras estas decisiones, explico a continuación por qué creo que no recortarán la producción para hacer subir el precio:

Primero: porque Arabia Saudita debe estar a gusto con la estrategia actual
Dicha estrategia, diseñada y liderada por ellos mismos, consiste en lo siguiente: defender la cuota de mercado que tienen los crudos producidos a medio y bajo costo en el Medio Oriente. ¿Defenderla de qué? Del avance de los crudos producidos a alto costo en Norteamérica, conocidos como shale oil. ¿Defenderla cómo? Permitiendo la caída del precio, de tal modo que las operaciones de shale oil no sean rentables. ¿Y cómo se hace eso? Tradicionalmente la OPEP había actuado como cartel, y sus miembros, de común acuerdo, decidían sus niveles de producción para empujar el precio en una u otra vía. Los sauditas, quienes además lideran al bloque de productores de la península arábiga, decidieron que no habría tal acuerdo a finales de 2014, con el fin de permitir la caída del precio.

Un año después, la estrategia parece estar funcionando. La actividad de shale oil pasa por serias dificultades: incluso en operaciones que tienen ya costos marginales decrecientes (donde el grueso de las inversiones ya se había hecho), un precio ubicado en la franja de los $ 40 por barril es muy poco. Todas las noticias indican cierre de taladros y reducción de inversiones. El shale oil sobrevivirá, pero detendrá su avance en cuota de mercado, que era lo que preocupaba a los sauditas.

Segundo: porque Irán, antes obsesionado con el precio, ahora solo piensa en exportar
Irán fue uno de los grandes afectados por la decisión de permitir la caída del precio. Este país necesita el dinero del crudo en una proporción mayor que Arabia Saudita, o que los emiratos del Golfo. Pero algo novedoso ocurrió en el curso del año: se logró el acuerdo sobre el programa nuclear, y vendrá un consecuente levantamiento de las sanciones que impiden a Irán exportar todo su petróleo. En este nuevo escenario, la decisión racional para Irán es olvidarse por ahora del precio y concentrarse en el volumen: en vender todo lo que pueda al mercado mundial. Por ello, adelantó una reforma a sus contratos petroleros que es muy favorable para las compañías, y con ello espera atraer inversiones. Naturalmente, un precio mayor les convendría, pero saben que por ahora es difícil, y saben que para lograrlo habría que recortar producción y exportaciones. No les interesa por ahora: quieren ya el levantamiento de las sanciones para empezar a exportar todo lo que puedan. No descartemos que, en la reunión, los iraníes ratifiquen su posición de que el precio debe ser mayor: pero ello sería simplemente parte del enfrentamiento geopolítico que sostiene dicho país con Arabia Saudita, y que se manifiesta en cualquier escenario posible.

Tercero: porque Arabia Saudita todavía tiene con qué resistir
Arabia Saudita, para ponerlo en términos simples, tiene mucho dinero. A noviembre 6 reportaba reservas internacionales de $ 654,500 millones de dólares (FMI). Se calcula, desde que empezó a caer el petróleo, ha utilizado $ 88,000 millones para cubrir los faltantes presupuestales que ello le ha dejado. Lo cual, en su propia perspectiva, les da todavía un margen de maniobra de varios años. El cual tal vez ni siquiera tengan que usar en su totalidad, ya que es muy probable que el petróleo se recupere un poco a mediados de 2016. De modo que, sin presiones financieras inmediatas, la prioridad para Arabia Saudita será seguir manteniendo la cuota de mercado de sus crudos y los de sus aliados.

Cuarto: porque Arabia Saudita necesita mantener en dificultades a Irán
Las dimensiones y la trascendencia de la rivalidad entre estos dos países es mucho mayor que lo que usualmente se percibe, aunque este espacio es demasiado breve para explicar el asunto. En desarrollo de dicha confrontación, Arabia Saudita ha encontrado que una forma muy eficaz de golpear a su rival es manteniendo bajo el precio del petróleo: Irán difiere mucho de Arabia Saudita desde el punto de vista socioeconómico: sus necesidades son mucho mayores (tiene cerca de 80 millones de habitantes) y sus recursos financieros son menores: sus reservas internacionales andan por el orden de los $ 100.000 millones de dólares, y desde el 2012 viene acumulando con rapidez un creciente déficit fiscal. Así, es poco probable que los sauditas pierdan la oportunidad de mantener esta presión sobre su gran rival.


En fin, por estas razones creo que no se tomará una decisión de empujar el precio al alza. Pero por la naturaleza casi conspirativa de estas decisiones, los argumentos aquí expuestos podrían verse anulados por una decisión palaciega.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada