viernes, 29 de enero de 2016

Tasas de interés negativas en Japón: la cara de la desesperación



Japón es la tercera economía del mundo. Cuando yo era niño, había una suerte de fiebre con todo lo japonés, y un cierto temor de que Japón se iba a tomar el mundo. En los noventa, sin embargo, su crecimiento se frenó y cayó en el vórtice de la deflación, a saber, el descenso sostenido y generalizado de los precios.

Esta mañana se supo que el Banco de Japón redujo su tasa de interés a -0.1%. Es decir, una tasa negativa. A veces, si la inflación es superior a la tasa, se presenta en la práctica una tasa real negativa. Pero esto ya es más serio: es una tasa nominal negativa.

Con esto, este banco central pretende estimular el consumo: la tasa negativa penaliza los depósitos bancarios: quien quiera tener su dinero guardado tendrá (en teoría) que pagar por ello. Y estimula además la colocación de créditos. Pero este no es el único estímulo monetario que se está aplicando sobre la economía japonesa: el Banco de Japón tiene un programa de flexibilización cuantitativa (quantitative easing), mediante el cual hace compras de bonos anualmente por valor de $ 666.000 millones de dólares.

El caso de Japón, si bien es un poco extremo, es sintomático de algo muy grave que está pasando en las economías avanzadas. Aun sometidas a fuertes estímulos monetarios, sus crecimientos son débiles al igual que su inflacion. Esto refleja algún cambio estructural que debe haber ocurrido en la economía mundial, y que tal vez todavía no entendemos bien..  

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