miércoles, 28 de septiembre de 2016

Comentarios sobre el texto "Paz ¿paz?" de Mauro Bueno

Mauricio Bueno, economista y politólogo, profesor de La Salle, escribe en su blog una reflexión que podría caracterizarse como escéptica y pesimista sobre los acuerdos de paz con las Farc. 

En mi interpretación, las tesis de Mauro (y las razones de su escepticismo) podrían resumirse así: a) No hay nada en los acuerdos que permita pensar que ellos van a producir transformaciones significativas de la estructura socioeconómica del país; b) por lo anterior, los acuerdos pueden verse como un mecanismo que garantiza la perpetuación de estructuras tradicionalmente dominantes, mediante la eliminación incruenta de uno de los más importantes desafíos a su preeminencia; y c) es de esperarse una mutación más no una eliminación de los factores generadores de violencia, y es previsible  una situación de desamparo y carencia de oportunidades para los desmovilizados.

Sobre este provocador texto tengo algunas opiniones:

- No comparto todos los elementos de la visión del autor sobre la estructura socioeconómica del país y sus posibilidades futuras. No soy tan pesimista en asuntos como el potencial de la agricultura, o la propiedad de la tierra. Donde me parece coincidir con Mauro es en una visión (que considero subyacente a este texto) según la cual el gradualismo no puede seguir siendo el principio guía de la política social en Colombia. El mejoramiento de las condiciones sociales del país requiere de avances y transformaciones rápidas y profundas (revolucionarias, si se quiere). El gradualismo tiene el antipático mensaje de decirles a las generaciones actuales que su situación está más o menos decidida, y que las mejoras irán llegando con el tiempo. 

- En el drama de la inequidad colombiana, creo que el malvado no son las familias tradicionales que han ostentado el poder, sino otras estructuras, nuevas y más complejas. De hecho, no creo que el concepto de las familias de siempre sea adecuado a Colombia: creo por el contrario que aquí ha habido diferentes dinámicas de relevo en el poder económico, las cuales han producido una estructura cambiante (aunque no por ello justa). Los malvados en este drama de la inequidad los buscaría yo, por ejemplo, en la propiedad de extensas tierras improductivas, la insuficiente tributación sobre la tierra, la cartelización empresarial, la muy injusta e inadecuada estructura tributaria, el saqueo de lo público mediante la política local y regional, y el uso de la política para el mantenimiento de privilegios empresariales y económicos.

- Finalmente, coincido con Mauro en que aquí hay un implícito llamado de atención a la sociedad colombiana (sólo que él piensa que fue insuficiente). Para la sociedad colombiana, por ejemplo, debería ser una vergüenza que tenga que ser un jefe guerrillero quien nos recuerde de la miseria que existe en ese paraíso del esnobismo y del jet-set criollo en que han convertido a la gran Cartagena. Pero yo aún veo en los acuerdos de paz una oportunidad de despertar a Colombia y sacarla de esa indiferencia complaciente; veo una oportunidad de que se establezcan canales de diálogo, hoy casi inexistentes, entre sectores de nuestra sociedad como por ejemplo las poblaciones urbanas y rurales. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario