domingo, 21 de mayo de 2017

Una idea sobre los saqueos en Buenaventura

¿Qué tal si hacemos el intento, si hacemos el ejercicio, por una sola vez aunque sea, de tratar de comprender, en vez de moralizar y juzgar? Ante hechos como los de Buenaventura aparecen inmediatamente las posturas moralistas, facilistas y simplificadoras de lado y lado: el cliché de "Respetamos el derecho a la protesta pero condenamos las vías de hecho y los saqueos", y el que corre a simplemente a justificar lo ocurrido, como si un hecho tan impactante como un saqueo no causara también daños en los derechos legítimos de otros.

Intentemos por una sola vez hacer una lectura extramoral de los hechos. Intentemos entender, intentemos comprender. Con "entender" y "comprender" no quiero decir construir justificaciones: uso esas palabras en su sentido más estricto: quiero saber, quiero lograr comprensión y entendimiento de lo  que pasó, y sobre todo de por qué pasó. Deberíamos todos querer entender, saber, comprender, qué llevó a la gente de Buenaventura a producir esos hechos. Deberíamos querer entender los mecanismos de causalidad social que produjeron como efecto los saqueos, en lugar de quedarnos en la posición facilista del predicador y del tinterillo, que se limitan a decir qué está bien y qué está mal, qué es legal y qué es ilegal. Porque además la comprensión es el paso indispensable para pensar en la solución, así como para curar una enfermedad es necesario saber qué la provoca.

No soy conocedor de la realidad de Buenaventura, pero sé que cuando una protesta social termina en saqueos y motines no es porque la gente sea mala, porque sean ladrones o porque en su naturaleza esté destruir. Si así fuera, lo harían consuetudinariamente. Las protestas violentas suelen ser resultado de percepciones de injusticia profundas y prolongadas. Y repitiendo que no soy conocedor de la situación de Buenaventura, no me queda difícil imaginar que existan allí esas percepciones. 

Un cambio tan simple de perspectiva como el que propongo podría ser la puerta de solución a tantas profundas disfunciones que tiene nuestra sociedad. Disfunciones frente a cuyas manifestaciones solo hemos ensayado la perspectiva moralista. Como cuando frente al Bogotazo lo único que se le ocurrió al establecimiento colombiano fue culpar al Partido Comunista: jamás se les ocurrió investigar por qué la gente se lanzó a tan horrenda violencia. Tal vez haber hecho ese ejercicio nos habría ahorrado décadas subsiguientes de más violencia. 











2 comentarios:

  1. He leído un par de veces su amable y propositivo texto.
    Saludo su serena actitud y quisiera que fuese esta tónica la que convocara a nuestra sociedad a hacer los análisis que conduzcan a la resolución de la problemática social de nuestra nación.
    Quizás, apreciado Andrés, sea pertinente adelantar una campaña seductora, una petición en los términos de nobleza y seriedad que usted nos ofrece para examinar lo acaecido en Buenaventura, para preparar un número creciente de ciudadanos que diseminen esta sensata manera de ver las cosas.
    De nuevo mi agradecimiento.
    Saludo fraterno.
    Mauricio Dachiardi

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    1. Mauricio, muchas gracias por el comentario. No es fácil sostener una visión tranquila y racional ante los problemas públicos, pues es normal que ellos despierten pasiones, y que quienes llamamos al análisis sereno seamos tildados de tibios o cosas peores. Me queda la sugerencia que al final Ud me hace: yo creo que eso formaría mejores ciudadanos y mejores personas. Gracias.

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